domingo, 12 de agosto de 2007

En cueros

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Llegados los calores, el pellejo rompe a sudar y la camisa se pega al cuerpo igual que una mortaja. Cuando esto ocurre, lo mejor es ponerse en pelota picada sin ningún tipo de miramiento. Quedarse en cueros, que es como nos trajeron al mundo, pues sobran ya calzoncillos, bragueros, calcetines y toda vestimenta por muy ligera que parezca. Y con este proceder, aprender la diferencia entre lo natural y lo grosero. Para quien no lo sepa aún, cabe aquí apuntar que, una cosa es el naturismo y otra, bien distinta, es la pornografía. Y aunque en el verano ambas cosas se confundan, entre ellas siguen existiendo notables diferencias.

Acerca del naturismo, decir que es actividad favorecedora de los respetos al prójimo por serlo también con el medio ambiente. Por lo mismo, lo de andar en pelota picada, debería ser obligatorio en nuestras tierras cuando llega la canícula. Y que el baranda o la baranda de turno, pues en todo cargo ha de haber igualdad, anuncie por megafonía la buena nueva, igual que hacen con los toros. «Se hace saber, a los residentes que, con motivo de los meses de verano, es obligatorio, y durante las horas del día, salir a la calle en pelota picada, así como asistir al trabajo de la misma forma, ya sea en la carnicería, en el andamio, en la estación de trenes, etcétera». Y en este plan, los veranos tendrán garantizado el entretenimiento y el respeto al prójimo, ya sea durante un atasco o en la caja del Pryca esperando la cola.

Además, con la práctica del desnudo común, se favorece la educación de los más pequeños. Y, se quiera o no, el asunto de los churumbeles siempre es un estímulo para poner en marcha iniciativas tan punteras como las que aquí se muestran. Qué mejor que acostumbrarlos, desde los más tiernos años, a ver en pelota picada a sus vecinos y vecinas.

Qué mejor forma de prepararlos para cuando toque estudiar a la Venus de Milo o de Velázquez frente al espejo. Y así, y desde muy chicos, aprenderán que, para la civilización clásica, la representación del cuerpo humano había de estar en proporción áurea. Toda una simetría inventada para justificar la poca dotación del varón tradicional, la misma dotación en pulgadas que el Renacimiento devolvió al arte, exaltando al hombre a partir de un bloque de piedra.
Y si el naturismo es actividad que se practica a la luz del día, la pornografía se ejerce por la noche y con luces de colores, aunque también puede ejercerse a oscuras y con los ojos cerrados. Consiste en estimular los sentidos a partir de morbosidades y otras anomalías. De esta forma, el varón puede imaginar que, debajo de su cuerpo, anda la Venus de Milo y no la de Willendorf, que es lo que suele ocurrir en la mayoría de los casos.

Y para las mujeres, tres cuartos de lo mismo, o sea, que cuando se lleven al catre al David de Miguel Ángel, y con un poco de imaginación y otro poco con el dedo, le peguen al fuelle como si anduviera encima el caballo de Espartero, equino de fama que, llegada la canícula en Madrid, se pone a sudar el bronce como lo más natural y a nadie se le ocurre tacharlo de grosero.

Más información en
http://www.abc.es/20070812/opinion-firmas/cueros_200708120618.html

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